Productos lácteos

Queso fresco, curado, yogures, fermentados, suero, salsas con base láctea… son muchos los productos derivados de la leche que consumimos diariamente.

La tecnología de altas presiones hidrostáticas (HPP) ofrece multitud de posibilidades tecnológicas y funcionales para estos productos en función de sus características.

Mayor vida útil. Mismo sabor y valor nutricional

  • Listeria monocytogenes es posiblemente la peor pesadilla de la industria quesera… pero no tiene nada que hacer frente a los 600 MPa de presión a los que puede verse sometida
  • Los productos lácteos son muy ricos en nutrientes… no sólo para los consumidores habituales, sino que también para las bacterias responsables del deterioro que terminan por estropearlos. El proceso HPP inactiva microorganismos alterantes para extender su vida útil comercial
  • La eliminación de patógenos y microorganismos alterantes sin la aplicación de tratamientos térmicos permite mantener intactas las delicadas propiedades sensoriales, nutricionales y funcionales de los productos lácteos
  • Ciertas especies de microorganismos probióticos son especialmente resistentes a las altas presiones hidrostáticas. Esto abre la puerta al desarrollo de productos innovadores (como yogures o quesos untables) en los que su viabilidad no se ve afectada y su vida útil incrementada

¿Sabías qué?

La leche es excepcionalmente rica en vitaminas, inmunoglobulinas o lactoferrina. Todas son moléculas funcionales de gran valor sensibles a los tratamientos térmicos tradicionalmente empleados para su conservación. Gracias a la tecnología HPP es posible desarrollar productos funcionales e innovadores que conserven todos estos atributos que no pueden concebirse de otro modo, como el calostro.

Más aplicaciones de la HPP